4 de abril de 2015

Impericia política

Foto: Gestion.pe
por Alonso Núñez del Prado Simons*

Una frase que caracteriza al gobierno de Humala es el título de este artículo. Nuestro Presidente creyó –espero que ya se esté dando cuenta de su error– que se gobierna un país de la misma manera que se manda en un cuartel, donde es conocida la consigna ‘las órdenes se obedecen sin dudas ni murmuraciones’. Se olvidó que existen otros poderes, que tiene que coordinar con éstos y no sólo darles instrucciones. Eso ocurría en las monarquías de hace varios siglos, pero es imposible en las democracias aunque sean tan imperfectas como las que tenemos en nuestro Perú.


Todo empezó con Conga donde Humala afirmó que el proyecto iría adelante y no fue así. ¿Por qué? Porque el grueso de la población de la zona se oponía. Ciertos medios han cargado la tinta contra los líderes provincianos (Santos, Arana, etc.), pero la verdad es que ellos tampoco hubieran podido sacar el asunto adelante. Y la idea de imponerlo autoritariamente sólo hubiera conducido a un baño de sangre y quizá a la caída del gobierno. Hay cosas que no se pueden hacer prepotentemente, aunque en apariencia la ley nos ampare. Pero el gran error en este caso fue de información. ¿Cómo es posible que Humala no supiera oportunamente que Conga no se podía imponer? Si lo hubiera sabido no hubiera afirmado que saldría adelante, lo que resultó falso, como hoy sabemos todos. Un amigo que leyó una biografía de Clinton me contaba que no daba opiniones públicas si previamente no tenía resultados de encuestas o ‘Focus Group’, es decir que no opinaba públicamente si no tenía información. Si un Presidente afirma algo tiene que estar seguro que es cierto, no puede equivocarse, porque de esa manera mina su autoridad.

En los tiempos más recientes perdió la mayoría que tenía en el Congreso, porque decidió imponer a su Presidenta, pero no miro más allá de sus narices (ganar la elección) y más adelante ha resultado pagando caro su atrevimiento. El caso de la llamada Ley Pulpín es otra prueba de la falta de manejo político y la censura a Ana Jara ni qué decir. El señor Humala y su esposa Nadine siguen creyendo que ellos mandan y los demás tienen que obedecer y una vez más se han estrellado con la realidad.

Gobernar un país es mucho más complejo de lo que parece desde abajo, porque hay muchas variables que el Presidente no controla y tiene que ser consciente, porque de otra manera le pasa lo que estamos viviendo. Los denominados Poderes Fácticos son capaces de manipular descaradamente las ‘fichas’ y en el Perú –como lo dije en un artículo publicado al inicio de este gobierno[1]– la derecha pierde las elecciones, pero gobierna. Se las ha ingeniado para hacerlo por lo menos durante los últimos cincuenta años, con la interrupción del gobierno de Velasco al que les tomó muchos años sacar y contra el que vituperan con frecuencia, olvidándose que ellos mismos lo fabricaron al resistirse a los cambios.

¿Por qué salió elegido Humala? Como casi todos sus antecesores (Belaunde, García, y Toledo), porque prometieron cambios, pero cuando asumieron el poder fueron envueltos por la Lima cortesana y fueron incapaces de hacerlos. La verdad que es muy poco lo que se ha hecho en relación con lo prometido en la campaña electoral, pero a muchos eso les interesa poco mientras no se haya tocado sus intereses. En otras palabras exigen el cumplimiento de lo que les conviene, pero se oponen o prefieren olvidarse de las promesas que no les resultan favorables. De esa manera no se construye patria y más se abona a favor de protestas y futuras reacciones violentas. Sendero Luminoso fue el resultado de esta incapacidad de algunos de mirar más allá de sus narices.

San Isidro, 4 de abril de 2015

* Abogado-MBA

Publicado en el diario ‘Gestión’ (Pág. 20) 12 de mayo de 2015.





[1] ‘Pierde, pero gobierna’, publicado en Gestión (Opinión), página 16, el 28 de diciembre de 2011

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