28 de junio de 2016

Entrevista no publicada

Entrevista a Alonso Nuñez del Prado, por José Luis Leiva Ramírez,
para la revista de la Escuela de periodismo Jaime Bauzate y Meza


A continuación transcribimos la entrevista para una mejor lectura:




“Si muere Alberto Fujimori tendería a creer que empezarían las divisiones en el fujimorismo”

Por: Joseluis Leiva Ramírez

La ajustada victoria de PPK y el poder del fujimorismo en el Congreso revelan la crisis política que corroe al Perú, donde el populismo, arraigado desde los 90, acabó por sepultar las ideologías que, en su momento, dieron vida a partidos políticos como el APRA. “¿Qué es lo que ha quedado ahora? Nada”. Un escenario desalentador que será imposible revertir si no se apuesta por una educación de calidad.

Y en tanto continúe así, Fuerza Popular buscaría la presidencia por tercera vez en el 2021, pero quizá con una sustancial diferencia: “¿Qué pasa si muere Alberto Fujimori en estos próximos 5 años? ¿Se acaba el fujimorismo?”,, se pregunta el Abogado y MBA, Alonso Nuñez del Prado Simons.


¿A qué se debe que 2 millones de peruanos definan su voto el mismo día del balotaje, según estudios de pasadas elecciones?

▪ La gente decide el último usual­mente por falta de información o de educación, que es un problema generalizado en nuestro país. De alguna manera eso explica el amor de cierto sec­tor de la población por los gobiernos autoritarios, aquellos que te solucionan los problemas sin que tú intervengas. El problema central del país es el pobre nivel educativo y eso se refleja en la calidad de las autoridades.

¿Por qué cree que las ideologías en la ac­tualidad no calan en el elector?

▪ El posmodernismo es producto del desencanto de las ideologías. Se ha perdido esa utopía existente de los 70, cuando creíamos que se podía construir un mundo cada vez mejor. Hay un proceso de desencanto que es menos visible en los países latinoamericanos pero que es eviden­te en Europa. En el Perú, por ejemplo, Fuerza Popular, carece de ideología.

¿Se puede llamar partido (“el más grande del Perú”, según Keiko) a Fuerza Popular cuando en lugar nacer de una ideología se sostiene del populismo?

▪ La falta de tradición democrática del país y la falta de educación alimentan al populismo. El voto fujimorista es el voto del sector al que le gusta los gobiernos autoritarios. Son gobiernos a los que le haces el encargo al inicio de la elección y luego te olvidas del asunto. El pensamiento de esos electores es ‘soluciona mis problemas y si tienes que hacer barbaridades, trata de que no se note’.

Los gobiernos que usted menciona tam­bién son cortoplacistas...

▪ Ese es el gobierno que hizo Fujimori, el cual contó con la aceptación popular justamente por­que solucionaba los problemas del momento. Pero veamos la otra cara de la moneda de los gobiernos autoritarios. Llega un determinado momento en que se sienten tan poderosos que em­piezan a hacer barbaridades.

¿Cree que con 73 congresistas de Fuerza Popular podrían ocurrir barbaridades?

▪ Felizmente no tienen el Ejecutivo.

Entiendo. Ante ese panorama, ¿cómo Pe­dro Pablo Kuczynski debe conducirse en el Congreso?

▪ Lo primero es llegar a un entendimiento razo­nable con los fujimoristas. Por otro lado éstos no pueden hacer una función parlamen­taria obstruccionista porque se ‘quemarían’. Esas cosas se saben, se publican. Creo, sin embargo, que más importante es el manejo de la relación entre el presidente y el electorado. Hay un grupo de fujimoristas muy molestos, con ganas de vengarse de PPK, porque creían que tenían ganada la elección.

El símbolo de Fuerza Popular es la K de Keiko, de Peruanos Por el Kambio es PPK por Pedro Pablo Kuczynski y Alian­za Para el Progreso lleva la A de Acuña. ¿Por qué los partidos políticos, en lugar de formarse como tal, se forman según el candidato? ¿Por qué tienden a personali­zarse?

▪ Por la caída de las ideologías y los 10 años del fujimorismo, que destrozó el sistema parti­dario junto con las débiles instituciones del país. ¿Qué es lo que ha quedado? Nada, ni siquiera el APRA que era el único verdadero partido en el país. Por eso es que nacen partidos como Fuerza Popular, sin ideología, ni pensamiento propio, y con un plan de gobierno básicamente populista.

Por eso existe una fuerte tentación en los políticos de atender sólo lo que dicen las en­cuestas, es decir, saber qué es lo que quiere la población sin pensar a largo plazo...

▪ Y en la segunda vuelta fue peor, se buscaban bolsones de electores con propuestas como el 24 x24. O sea, solo buscaban votos, pero no había un pensamiento unificador, no existía la idea de construir un Perú viable y exitoso.

Keiko Fujimori pasó a segunda vuelta en las dos últimas elecciones. ¿Cree que los peruanos nos hemos olvidado de nuestra historia o es que empieza una reconcilia­ción con el fujimorismo?

▪ Insisto en que eso se ha dado porque tenemos un pobre nivel educativo que está reflejado claramente en el Parlamento. Nuestro Congreso, con come pollos, roba cables y barbaridad y media es el retrato del Perú en pequeño.

Recuerdo una conversación con un aprista, quien resaltaba el maravilloso parlamento que teníamos en los años 30 o incluso en el 56. Pero quienes votaban en esa época no eran, pues, los analfabe­tos. Votaban solamente los hombres, ni siquiera las mujeres. Era otro electorado el que estaba reflejado en la calidad del parlamento. ¿Es acaso que la misma democracia ha degradado la política?

▪ La ha degradado pero a su vez, paradójicamente, la ha democra­tizado. Así como había un Parlamento de calidad, lo era también de interés. El grupo de gente elegida gobernaba en beneficio suyo, de sus sectores. Eso ha cambiado. De hecho, la calidad ha bajado pero el país está mucho más representado. Ahora, hay congresistas de los sectores acomodados, medios, pero también de los bajos.

Usted ha dicho que los planes de gobier­no no deberían ser una camisa de fuerza (ver cuadro). Si PPK no cumple con las promesas, por ejemplo, la renegociación del gas que tanto se exige en el sur, ¿no se crearía una percepción de traición como pasó con Ollanta Humala?

▪ Esperemos que no. Tengo la sensación de que PPK va a tratar de cumplir su plan de gobier­no. Además, van a ser sinceros en decir cuando no pueden cumplir. Este va a ser un gobierno complicado. Está en una coyuntura económica difícil. Creo que el gobierno de PPK se puede resultar pareciendo al de Piñera en Chile. Ojalá me equivoque, pero no creo que vaya a ser un gran éxito, probablemente sea un gobierno decente que tendrá que enfrentar protestas populares, a la oposición fujimorista y a una izquierda que quie­re tener más protagonismo.

Pero luego de la reunión con PPK, Veró­nika Mendoza dijo que no será “oposición obstruccionista”. Parece que habrá un consenso...

▪ Dentro de ciertos límites y momentáneamente. Esas cosas no duran un gobierno entero. Van a haber concesiones, pero también aparecerán mo­mentos en los que surjan intereses encontrados. Por ejemplo, Alfredo Thorne (ministro de Eco­nomía de PPK) ha propuesto que las tierras co­munitarias sean individualizadas, y si pretenden poner eso en la agenda del Congreso la izquierda saldrá a las calles.

¿Cree que PPK y el equipo que lo acom­paña tienen reflejos políticos para resolver eventuales conflictos sociales?

▪ Va a ser complicado. No es un partido, no son políticos ni PPK ni el entorno más cercano. Pro­bablemente quien tenga más olfato político sea Martín Vizcarra. Los demás son básicamente tecnócratas.

Para usted PPK no es un político...

▪ No, y lo ha demostrado en toda su campaña. Que sea hoy día presidente es un milagro. El pro­blema de PPK es que no es un tipo con encanto popular, con llegada al pueblo, a pesar que personalmente es una persona sencilla y agradable. Pero considero que será mejor como presidente que como candidato.

Volvimos a elegir al mal menor...

▪ En cierto modo, pero los ideales nunca existen. Los líderes, a los que se les creía iluminados, terminaron por cometer enormes despropósitos. Hoy nadie reco­noce como grandes a Lenin o Mao Tse-Tung.

¿Cuál es su opinión sobre las disculpas que exigen los fujimoristas a PPK para iniciar el diálogo?

▪ Es una pataleta bien infantil. Keiko está tratan­do de hacer gala de su poder con los 73 congresis­tas. Cree que eso le permite casi someter a PPK.

Si la derecha con PPK no cumple con las expectativas de los peruanos, ¿cree que la izquierda llevaría a Verónika Mendoza a la presidencia?
▪ Es posible, pero hay un camino por recorrer porque ella no tiene partido. Además, la izquier­da es un centro de diferencias, tienden a pelearse con mucha frecuencia. La necesidad de protagonismo ha hecho que no tengamos una izquierda con cierto nivel de madurez. Por otro lado, a Verónika Mendoza se la quiere hacer pasar como extremista, y está lejos de ser verdad.

Pero no deslinda vínculos con el chavis­mo...

▪ Según me han contado, no es que ella no quiera deslindar, sino que hay gente en el Frente Amplio que la obliga a considerar que Venezuela es más aliada que enemiga.

¿Quiénes la estarían obligando? ¿Uno de ellos podría ser el congresista electo Marco Arana?

▪ Me dieron los nombres de pasada, pero aho­ra no los recuerdo. He conversado con gente de confianza del Frente Amplio y eso fue lo que me dijeron.

Eso revelaría que Mendoza no tiene inde­pendencia en el Frente Amplio...

▪ Sin ninguna duda, pero eso se debe ganar. Así como ella tenga más protagonismo y sea reconocida como la líder evidente de izquierda, los demás van a tener que agachar la cabeza. Es difícil de conseguir si no tienes partido, pero es probable que tenga posibilidades el 2021.

Durante la campaña se generó un conflic­to entre Keiko y Kenji sobre quién sería candidato para el 2021. ¿Empezaría el fin para fujimorismo si uno de los hermanos se va del partido?
▪ ¿Qué pasa si muere Alberto Fuji­mori en estos próximos 5 años? ¿Se acaba el fujimorismo? Es difícil hacer un pronóstico, pero es probable que empiecen los en­frentamientos dentro de Fuerza Popular. Mien­tras el símbolo del fujimorismo siga vivo, los problemas se resolverán. Algo que ha unido al fujimorismo ha sido buscar su libertad. Si fallece, me inclinaría a creer que lo más probable es que hayan divisiones.

¿Qué lección nos deja las presidenciales 2016?

▪ Estamos viviendo una crisis política seria, que llega al fin de una etapa. Aunque en nuestro país no suele haber políticos descalificados para siempre, probable­mente se acabó Alan y también Lourdes Flores. Han aparecido otro, entre los cuales po­dríamos contar a Verónika Mendoza y Julio Guzmán. Es el fin de un ciclo y el nacimiento, esperemos, de nuevos líderes.

Ficha técnica

  • Abogado. Egresado de las Maestrías en Derecho de la Inte­gración, Filosofía y Derecho Constitucio­nal.
  • Master of Business Administra­tion (MBA), graduado en Lingüís­tica y Literatura, Filosofía.
  • Fundador y director ejecutivo del Observatorio de Cumplimiento de Planes de Gobierno.
  • Fundador y Presidente de la Asociación Peruana de Derecho de Seguros 
  • Profesor universitario, árbitro Nacional e Internacional. 
  • Presidente y director de varias entidades del sistema asegurador.

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